Hace poco menos de un mes, terminó la novela que impactó a muchos argentinos (Amar después de Amar), y que generó a través del personaje de Carolina (interpretado por Wexler) una forma diferente de comprender el rol de la mujer en las series locales. Eleonora lo relaciona con una nueva manera de contar historias de pasión: “lo novedoso fue mostrar la óptica desde el deseo de la mujer, que por lo general no se contaba”. Sobre ese y otros temas charlamos con una de las actrices más sensuales del espectáculo.

“Tengo una hija mujer, tres perras y tenía una gata: mi casa es un matriarcado”

Terminó ADDA pero muchos siguen enganchados, ¿qué sensación te quedó de esa experiencia?
¡Un novelón! Fue un furor a todo nivel por lo que pasó con hombres y mujeres. Fue algo diferente desde cómo estaba escrita, la estética, las escenas para adultos… todo.

¿Qué pasó con tu personaje, que pone en el centro de la trama a una mujer infiel?
Ese fue un acierto de los autores. El guion estaba puesto en la óptica del deseo de la mujer, que por lo general no se cuenta porque se pone casi siempre el foco en el hombre.

¿Y qué pasaba en la calle, con la respuesta de la gente?
Hay algo que pasó con esta novela que fue impactante: muchas mujeres me paraban en la calle o me escribían para decirme que estaban viviendo lo mismo que le pasó a Carolina. Las mujeres se identificaban con las actitudes, los gestos; con esta mujer que se enamoró de un hombre casado, estando ella también casada, y que no sabía qué hacer con eso.

¿Sentís que es romper un poco con el machismo?
Tuvo que ver con eso. Incluso que las mujeres de la novela (como su hija en la ficción o el personaje de Isabel Macedo) comprendieran en la historia lo que estaba sufriendo. Comprendiéndonos como mujeres.

¿Y en la vida te pasa eso? ¿Cómo te llevás con tus pares de género?
Me encanta la cofradía femenina, me fascina. Me parece alucinante porque considero que las mujeres somos increíbles en nuestras complejidades. Ya desde lo hormonal, que nos maneja todo el tiempo, somos personas que cambiamos sin saber nuestros estados de ánimo.

Entonces te debés entender perfecto con tu hija, Miranda…
Tengo una hija mujer, tres perras y tenía una gata: mi casa es un matriarcado (risas). Lo mejor es que nos entendemos cuando estamos de mal humor porque hay códigos femeninos de comprensión con una mirada.

“Las mujeres somos increíbles en nuestras complejidades”

¿Usás las redes sociales?
Las uso pero no tanto porque me agotan; entre Facebook, Twitter e Instagram uno puede perder un día entero. Las redes cobraron un espacio tan grande que es necesario promocionar cosas por ahí. En mi caso subo sólo lo que quiero y casi siempre tiene que ver con mi hija y sus logros.

¿Y te bancás la respuesta dentro de la virtualidad?

Los mensajes que recibo son muy gratificantes, por suerte. Uno lo recibe y está genial pero no puedo estar pendiente todo el tiempo; prefiero preservar lo privado.

¿De moda cómo andamos?

¡Cero! Tengo una asesora de imagen que me arma los looks para los eventos y me avisa si algo ya no se usa tanto (risas).

¿Sos habitué de los eventos?
¡No! Me aburren y considero que generan mucho desgaste de energía. Prefiero usarla en otras cosas.

¿En qué cosas?
Me gusta la naturaleza, el campo, el cine, estar con mi hija o mirar series.

¿Cuál fue la última serie que viste?
Big Little Lies… me la devoré. Es que el mundo de las mujeres es alucinante, cada una es tan diferente a la otra. Me encantó esa serie.

¿Pensaste alguna vez en dedicarte a conducir o hacer algo distinto a la actuación?
Me ofrecieron hacer otras cosas pero no me tienta. Alguna vez pensé tener un negocio propio pero no supe de qué y no soy buena negociante. Tal vez debería buscar una buena socia que haga todo (risas).

Hablemos de tu apariencia, ¿podés compartirnos algún secreto?
Me alimento sano pero no soy vegetariana, de hecho ayer me comí una entraña con papas fritas y flan (risas). Sí hago mucha actividad física porque me hace bien al bocho.

¿Qué tipo de actividad física?
Hago entrenamiento funcional, corro, ejercicios localizados y también cardio… voy alternando.

¡Hacés de todo!
Soy activa físicamente, de hecho también practiqué durante un tiempo yoga y danza (aunque me cuesta organizarme). Hoy, por ejemplo, hice una clase de Pilates.

Si tu hija Miranda decidiera ser actriz, ¿qué le dirías?
La apoyaría como me apoyaron a mí, con todos los recaudos y cuidados que se necesitan. Si bien hay muchos cambios en el ambiente (comparado a mis inicios en los ochenta y pico), los chicos también tienen otro chip. Seguramente le daría algunos consejos.

¿Y quiénes fueron tus consejeros en la vida?
Fueron mis padres, los dos. Siempre me cuidaron, me protegieron y fueron fundamentales para todo.



Dónde ver a Wexler: obra Umbrío, del catalán José María Miró en la sala Cunill Cabanellas del Teatro San Martín (Ciudad Autónoma de Buenos Aires) / Próximamente en la miniserie Gallo para esculapio, que saldrá por TNT y luego por Telefé.

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