María Bruce es una médica argentina que ha estudiado mucho sobre salud mental. Ella se capacitó en el exterior para convertirse en una psicoterapeuta con licencia en Nueva York, ciudad (icónica respecto al consumo) desde la cual habló con Musa Argentina. ¿Temas que tratamos? Cómo se modifica nuestro ánimo cuando salimos de compras, qué efectos negativos puede tener esto, qué diferencia a las mujeres de los hombres en el consumo y otros temas que ella misma trata en Mujeres de Nueva York, el programa de Más Chic del cual es parte desde el lunes 3 de abril.

¿Cómo se puede explicar, en la psicología femenina, la sensación de ir de compras?
Hay estudios que muestran que ir de compras es una actividad que muchas mujeres eligen para distenderse, "darse un gusto" o disfrutar con amigas. Es visto como una oportunidad para dedicar tiempo para una misma y, por lo tanto, genera satisfacción e incluso relax.

¿Entonces es real la sensación de felicidad tras hacer compras?
Es real. La explicación es que contribuye a mejorar el estado de ánimo y hasta aumentar nuestra autoestima.

¿Nos pone también de buen humor conocer lugares, probar comidas y salir de nuestra rutina?
Nos abre a una experiencia nueva de los sentidos, nos estimula visual, auditiva, táctil, gustativa y olfativamente. El optar conscientemente por hacer algo nuevo brinda una sensación de felicidad por poder elegir, lo cual es retribuido con una evocación de placer.

¿Cómo recomendás vivir este tipo de experiencias?
Lo importante es que sea una vivencia positiva, en el sentido de retribución. Distinto es (y es vital identificarlo) si se torna algo negativo. Son ejemplos de esto último, cuando se realiza en exceso (de forma compulsiva) o genera culpa el gastar más de lo que se puede. Esto puede afectar negativamente y nos genera problemas (no sólo económicos). Pero además, la acción podría estar ligada a otras causas psicológicas que se deberán identificar y tratar.

¿Existe alguna diferencia entre las mujeres y los hombres en este tipo de experiencias?
Estudios de mercado muestran que, por lo general, las mujeres son más pacientes, inquisitivas y concentradas a la hora de comprar, mientras que los hombres tienden a ser más rápidos, hacer menos preguntas y mirar menos. Personalmente, creo que cada vez hay menos diferencias entre gustos y placeres de hombres y mujeres. Conozco muchas mujeres a las que no les gusta hacer shopping, y a muchos hombres a los que sí, como también muchas parejas que disfrutan experiencias de turismo y consumo por igual.



¿Cómo describirías a la sociedad actual, en su relación con el consumo y la moda?
La sociedad moderna es consumista y como tal sigue las tendencias de moda. Como todo, tiene su polo positivo y su polo negativo. En los últimos años se empezó a tener una mirada más crítica sobre los puntos menos buenos del consumo y la moda (por ejemplo cánones de bellezas sin diversidad, situaciones discriminatorias), que generaron debates, cambios y más conciencia social o ambiental.

Hablando de moda: ¿es positiva la masificación de tendencias?
Creo que depende mucho de la tendencia. En Nueva York, desde hace unos años, está de moda cultivar una vida sana tanto desde lo mental hasta lo físico. Hay clases de meditación en los gimnasios y en los nuevos fast foods se comercializan ensaladas, jugos y comidas saludables. En cambio hay otras tendencias que, a mi parecer, no son muy positivas, como el fomentar imágenes corporales extremadamente delgadas, que muchas veces llevan a desórdenes alimenticios extremos como anorexia y bulimia.

¿Qué sucede con la existencia de referentes de belleza? ¿Vos tenés alguna?
Tener un referente es tener una aspiración de lo que uno quiere ser. Si es un referente positivo, nos permite desarrollar lo mejor de uno, nos da una motivación y un objetivo a conseguir. Ahora, la belleza no es sólo algo físico, la belleza también es algo interno. Mi referente es mi madre, con un estilo simple pero clásico y que (por sobre todo) siempre me inculcó que lo principal es tener ciertos valores de respeto compasión y empatía. Cultivar la belleza interior es lo que más contribuye a la felicidad de uno, ya que uno tiene más control sobre sus pensamientos y acciones que sobre lo físico; que tiene un componente más genético y que envejece con el pasar de los años.



Esta especialista es parte de Mujeres en New York, un programa que habla no sólo de compras sino de actividades interesantes y cosas para conocer. “En el programa cuento un poco sobre mi día a día laboral y muestro un programa de equinoterapia (Flying Manes) que ayuda a niños y adultos con distintos tipos de discapacidades físicas o psíquicas. Además muestro alguno de mis lugares favoritos de Nueva York (conocidos y no tanto) y creo que a los hombres también les puede resultar interesante”, explica María.

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