Organza de seda natural, encaje rebrodé, chantilly y Richelieu, bordados a mano…  Cuando los materiales son de la más alta calidad y las técnicas provienen de la alta costura, los vestidos pueden elevarse a la categoría de pequeñas obras de arte. 

Mucho de eso tienen las creaciones de estos dos diseñadores argentinos: el joven Marcelo Giacobbe, ganador de tres premios Tijera de Plata consecutivos; y el consagrado Laurencio Adot. Los vestidos de ambos seducen a las famosas y son presencia habitual en las alfombras rojas. Pampita es una de las fans del primero, y brilló con sus sensuales vestidos en eventos de alta exposición como el Prix de Barón B

En el marco del ciclo Designers BA, realizado en Capital Federal, ambos presentaron sus colecciones invierno 2017. El desfile de Giacobbe se realizó en la Colección de Arte Amalia Lacroze de Fortabat, en Puerto Madero. Con vista al río y suave música clásica de fondo, un grupo de invitados –entre los que estuvo Musa- disfrutaron de las creaciones del talentoso realizador. 

El Jardín de las Delicias 

La “femineidad sofisticada” define a la propuesta de Giacobbe, que inició su marca en 2012. Este invierno, la inspiración para el diseñador fue una interpretación libre de la obra del artista holandés Hieronymus Bosch titulada El Jardín de las Delicias.

Partiendo de esta premisa, la colección se nutre de diferentes técnicas de alta costura que invitan a explorar el cuerpo como ese jardín. Prendas construidas a base de recortes y combinación de materiales proponen un recorrido que media entre el orden y el caos, los apliques de flores y figuras pictóricas. A los géneros como la gasa y la organza de seda natural se le suma el tul con motas, la red y el dupioni en tonos marfil, negro, verde oliva, rojo y rosa. 

 

Espíritu disco en versión lujo

“Esta temporada está inspirada en contrapunto en un homenaje a mis dos diseñadores favoritos: YSL vs HALSTON. En los gloriosos y brillantes años setenta”, explica Laurencio Adot.

DOT, su marca, propone la vuelta de la blusa, el smoking masculino femenino, el vestido de cocktail, el lurex, los plisados y  las transparencias invernales. Su desfile mostró vestidos con tajos y transparencias, de diferentes largos, realizados en terciopelo, organza de seda, muselina, jersey de seda y tulle. También hubo encaje rebrode, chantilly y richelieu; y bordados a mano en azabaches negro.  Impactó la combinación con botas bucaneras en cueros metalizados de DEATTAR.

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