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Nace una idea

"Nací en Santiago del Estero, pero vine a los 12 años con mi familia y me quedé para siempre en Córdoba. Soy diseñadora industrial, tengo 26 y hace más de cinco años que hago joyería contemporánea, aunque recién hace siete meses lancé mi marca", relata Celeste Rodríguez. Y continúa compartiendo su historia en primera persona: 

"Empecé vendiendo tocados de novia realizados con distintos materiales, como perlas cultivadas o cristales. De a poco fui promocionando piezas de joyería que había expuesto en muestras, y ante mi sorpresa tuvieron mucho éxito. Así fui arrancando" 

Foto: mini dije de vidrio soplado y diente de león. 

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La maestra abrió un mundo

"Aprendí orfebrería con Cecilia Richard, la mejor en lo suyo en Córdoba. Ella veía que yo jugaba con la naturaleza usando metal, había dijes que eran hojitas, por ejemplo"

Cecilia me dijo, “¿por qué no empleás los materiales reales?”. Eso me abrió un mundo, comencé a usarlos.

"Cerró todo, porque desde chiquita amo juntar caracoles, arenitas, son muy recolectora de todo. Se me ocurrió usar elementos naturales como esos para hacer las joyas de la manera más simple, porque creo que cada pieza es una joya en sí misma y mientras menos transformación sufre es mejor. La idea principal es guardar, cuidar, conservar o envasar de forma sutil cada cosa recolectada".

Foto: dije de vidrio soplado y plata con arena rosa y coral violeta de Bali. 

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Alas de chicharra

"Hago dijes en vidrio soplado, con tapa y cadenas en plata, que en su interior atesoran elementos recolectados en distintas partes del mundo como dientes de león, plumas, esqueletos de hojas secas, caracoles, claveles del aire, “panaderos”, alas de chicharra y mariposa, y otros. También incluyo miniaturas talladas, como figuras budistas, y armo mini herbarios", dice celeste.

Y tengo una línea de anillos “micromundos”: un modelo tiene un hongo miniatura, liquen vivo, cuarzos; todo en una base de plata. 

 Foto: mini tubitos con tapa de plata, en su interior alas de mariposa y de chicharra. 

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Encerrar la luna de miel

"La gente comenzó a darme sus pequeños tesoros para que yo los convierta en joyas, como un modo de atesorar y lucir objetos con carga emotiva. Una pareja me dio arena que recogió en su luna luna de miel y con ella le hice dos dijes" 

Otra mujer me pidió un dije de vidrio con lavanda en su interior, que se pudiera abrir cuando ella quisiera para oler la fragancia, porque le trae muchos recuerdos de su madre. 

"Realmente es muy lindo recibir historias personales y memorias de mis clientes. Mis piezas también atraen a extranjeros, porque incluyen elementos autóctonos de Córdoba."

Foto: botellita de plata con lavanda, y sujeción de plata con cristal Swarovsky. 

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Collares literalmente vivos

"Algunas piezas están literalmente vivas. Por ejemplo, armo mini terrarios: un dije con distintos tipos de arena que crean un microclima que permite que la planta viva un tiempo ahí dentro. Investigué de botánica para eso y mi novio estudia geología además de ser apasionado por la botánica, entonces me ayuda mucho." 

"Entre los dos tenemos un pequeño museo botánico. ¡Tenemos de todo! Va muy de la mano con quien soy yo por eso me siento tan bien haciendo estas cosas." 

Foto: mini terrario vivo con arena negra de Japón, amatistas, mini buda tallado a mano por monjes birmanos y liquen vivo.

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Láminas de oro

"Estuve seis meses en Asia sola, y allí realicé muchos cursos de joyería. Fui a Birmania donde existe una técnica artesanal para trabajar láminas de oro: las personas le pegan durante horas con un martillo hasta generar láminas más finas que el papel, doradas, súper volátiles. Traje el material y lo coloco dentro de dijes, tengo que usarlas com mucho cuidado porque son tan livianas que se vuelan."

Foto: dije de vidrio con láminas de oro de Birmania que levitan en su interior. Plata y cristal Swarovsky. 

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Nueva joyería

“Uno tiene la idea formada de la joyería tradicional de que una joya es un objeto que dura para siempre: el anillo perfecto de plata u oro con una linda piedra engarzada. Justamente lo que hace la joyería contemporánea es poner en jaque este concepto: de repente se presenta un nuevo panorama de joyas con nuevos materiales (como el vidrio), que portan plantas vivas en su interior y que hay que cuidar para que perduren, joyas que cuentan historias o poesías y joyas que no necesariamente son para toda la vida, pero que no solo portan una piedra preciosa, sino también recuerdos, instantes frágiles de la naturaleza, elementos simples y más”. 

Foto. Anillo de plata con hongos en miniatura, liquen, dioptasa y cápsula de vidrio. 

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Fragilidad que se usa

"Siempre trabajé con el concpeto de la naturaleza y su fragilidad, por eso el vidrio me acompaña muy bien en esa idea, es un lenguaje ideal. Además, es muy usable, la gente se anima a portarlo y no requiere cuidados especiales más allí de evitar golpes bruscos". 

Foto: perlitas de vidrio soplado con arena negra de japon, mini caracoles de bali y sujeción de plata.

 

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Precios y dónde conseguirlas

"Mis joyas cuestan entre 600 y mil pesos. Pueden encargarse por la web a través de la fan page de mi marca o de su Instagram y en los hoteles Azur Real (San Jerónimo 243, Córdoca capital) y Calma Nono.

Foto: gotas de vidrio soplado con tapa de corcho y plata, en su interior alas de chicharra y dientes de león. 

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