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¿Mirás el cabezal?

El tamaño de la cabeza del cepillo es importante al momento de definir cuál comprar. Lo primero es reconocer la amplitud de la boca que tenemos y el tamaño de nuestros dientes. En función de esas características, es importante determinar qué tamaño de cabezal nos resulta cómodo y funcional, inclusive si puede limpiar una o dos piezas dentales al mismo tiempo.

El tamaño puede ser grande, compacto o subcompacto. El compacto es el ideal para la mayoría de los adultos.

"En caso que el cabezal sea demasiado grande, no alcanzará fácilmente a limpiar entre las mejillas y las partes de arriba y atrás de los dientes", explican desde GUM.


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Atención con las cerdas

Si tuviesemos que hablar de prioridades al momento de elegir un cepillo de dintes, las cerdas son una de ellas. Como son, en realidad, las que entran en contacto con los dientes y encías, pueden desplazar correctamente la placa dental o dañar nuestra boca. Saber de qué material están conformadas esas cerdas es una información importante.

"Hoy en día, las cerdas de los cepillos están hechas de nylon, haciéndolos suaves, flexibles e higiénicos", explica la gente de GUM.

¿Cómo definir las cerdas correctas? Según su largo y su espesor: qué tan dúctil es para alcanzar las zonas más difíciles (como debajo de las encías o entre los dientes) y cuán suaves son como para remover la placa dental sin dañar las encías ni el esmalte de los dientes.

"Un cepillo con cerdas duras, acompañado de un cepillado vigoroso, pueden provocar la recesión de las encías, la abrasión del esmalte dental y la exposición de las raíces de los dientes", explican los especialistas.

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El cepillo por el mango

El mango ideal de un cepillo de dientes es el que permite lograr un ángulo de 45 grados en el cepillado. Debe ser lo suficientemente largo como para proporcionar un agarre adecuado y tan cómodo que no nos determine el proceso de limpieza bucal.

Debe tener una distancia suficiente entre el área de agarre y la cabeza del cepillo para permitir un fácil acceso a los dientes que se encuentran en la parte posterior de la boca.

"Debemos lograr control y precisión en los movimiento para limpiar bien y no dañar nuestras encías", explican los especialistas.

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Cambio en cada estación

Más allá de comprar el cepillo de dientes correcto, es importante consultar con profesionales y mostrarle a nuestros odontólogos la herramienta que usamos a diario. Como regla general, los especialistas afirman que es necesario cambiarlo al menos cada tres meses o cuando se abren las fibras. Esto es porque, con el paso del tiempo, las cerdas comienzan a desgastarse, reduciendo su capacidad para remover la placa de los dientes.

Para que no lo olvides más: al comienzo de cada estación, cambiá tu cepillo de dientes.

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